16 abr. 2015

Crucero por el Mediterráneo, día 3 Genova, Italia

Saludos a tod@s!

Dejamos atrás Francia y entramos a Italia, hoy nos toca visitar Genova y Portofino, nuevamente no tenemos las excursiones planificadas pero gracias a nuestros compañeros esto no supone ningún problema, hemos tenido una gran suerte de toparnos con Esther y Ivan (sin desmerecer al resto) pero hay que decir que con ellos todo es más fácil! Además Esther negociando con los taxistas nos consigue un descuento de lujo por un Tour por Genova en taxi.


A diferencia de Marsella, Genova tiene otro aire, mi opinión es que no da esa sensación de desorden que tiene Marsella, además los edificios están mucho mejor cuidados y se aprecia que incluso los marcos de las ventanas los han decorado, si un pueblo es turístico tienen que tener en cuenta eso, como por ejemplo tener unos lavabos públicos más o menos decentes.


Salimos del puerto y ya negociados con el Taxista nos dirigimos a Portofino, durante el trayecto Ivan no para de darle conversación a nuestro taxista y eso nos sirve para que nos vaya contando un poco de la zona, durante el trayecto nos muestra la casa de Dolce y Gabbana, Berlusconi y demás personalidades, como no nos gusta el cachondeo aprovechamos el trayecto para hacernos algunas fotos en el coche.

 Portofino

 
  

Llegamos a Portofino y damos un paseo rápido por la zona, aquí conseguimos fotografías propias de una postal, y es que el lugar se merece estar más tiempo, pero en un viaje así se tiene de todo menos tiempo.


Una vez visitado Portofino, seguimos en ruta hacia Santa Margarita y aquí en lugar de hacer turismo por la zona, encontramos una tienda en liquidación de ropa “italiana” todo por 10 euros, ropa para hombre, aquí nos volvimos locos nosotros y alguna de ellas… cuando entramos había gente en la tienda que poco a poco con nuestros “mira mira que chulo” y “no hay probador pero me pongo aquí, que no me ven” conseguimos tirar… y allí nos tiramos más del tiempo que nos tocaba con el enfado de los taxistas esperándonos, además no nos vamos a ir sin hacernos una foto de allí, no?


Toca volver hacia Genova, aquí nos dan una vuelta por el centro visitando las zonas más emblemáticas como la Casa de Colon, y una de las puertas de la murallas, para finalmente dejarnos en el centro donde ya nosotros seguiremos por nuestra cuenta. Seguimos paseando por el centro hasta la hora de acudir al barco, aprovechamos para tomarnos un pequeño piscolabis en un mercado de local de gastronomía y dando una paseo por las tiendas podías probar varios productos, merienda gratis? De lujo! Otro de los momento grandes del viaje fue en estos dos puntos donde aprovechamos para hacernos fotos que luego nos sacaran más de una risa!

Llegamos al barcos desechos, hemos caminado una barbaridad y es que entre risas y anécdotas los kilómetros corren sin que te des cuenta! Pero como en todo viaje tiene que haber un punto negro o una pequeña anécdota de las malas, antes que nada que esto que os voy a contar es un caso que nos pasó a nosotros y no quiero generalizar con toda la tripulación del barco, nosotros tuvimos mala suerte que nos tocó la “camarera borde”


Llegamos exhaustos al barco, tenemos hambre y sed como leones que están más de un mes sin comer, pasamos al buffet y luego de tener el buche lleno que mejor forma de despedirse de Genova que tomando un coctel en la terraza, nos acercamos a la barra todos de golpe y mientras pedimos se nos acerca una camarera y mientras da golpes en la barra y hace aspavientos nos grita “Close!! Close!!” claro nosotros a cuadros y ella insiste varias veces en lo mismo cada vez con el tono más alto. El camarero muy amable y con educación nos explica que mientras suena el micrófono de simulacro de emergencia para la gente que embarca ese día, no se sirven bebidas, vamos que durante 5 minutos la barra está cerrada. Nosotros les explicamos que no lo sabemos y que las cosas se dicen con educación, total que estando todos nos calentamos y le recriminamos a la camarera su actitud.

Discutimos con ella como podemos y le exigimos su nombre para poner una reclamación, ya que una cosa es tener menos o más nivel de categoría en el barco, pero la educación tiene que ser para todos igual, la verdad que poco le importo lo que le dijimos, pero más chulos que un ocho bajamos a poner una reclamación, eso marco un antes y después en el crucero, a partir de ahí siempre que nos cruzábamos con los jefes de sala o con la misma camarera ya eran sonrisas, Esther! Ole tú! Bueno, el lio fue tal que acabamos hablando con el director de eventos del crucero, no recuerdo el nombre pero entre nosotros le llamábamos “Omaita” porque el tío era clavado al alto de los morancos, luego descubrimos que era de Madrid y no le molaba un pelo el mote, pero la verdad que Omaita tenía muchas tablas y nos supo tranquilizar.


Acabamos el día esperando la función de teatro, comentando todo lo vivido y las risas, las horas pasan volando y nuevamente nos liamos por la noche, somos los primeros en entrar al restaurante y los últimos en salir.



Os adjunto un pequeño vídeo de este día:



Saludos!

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